Durante décadas, buena parte de nuestra estrategia exportadora estuvo orientada a consolidar los mercados conocidos y profundizar relaciones comerciales existentes.
Ese modelo permitió construir experiencia, reputación y mercados importantes.
Pero el mundo está cambiando a una velocidad que obliga a hacerse una pregunta diferente: ¿Estamos buscando suficientemente los mercados del futuro o seguimos haciendo, en buena medida, lo mismo que hicimos durante las últimas décadas?
La creciente fragmentación geopolítica y geoeconómica global, la aceleración tecnológica, la inteligencia artificial y la aparición de nuevos centros de consumo están modificando profundamente la manera de hacer negocios.
Por eso, el desafío no es solamente producir más. Es saber dónde están los nuevos compradores, identificarlos antes que otros y generar las condiciones para que conozcan nuestra producción.
Hay que despertar a tiempo
La respuesta no debería ser esperar a que un mercado tradicional entre en crisis para salir a buscar alternativas.
Hay que despertar antes, no cuando perdemos un mercado, ni cuando aparece un competidor nuevo, ni cuando cambian las condiciones, ni cuando cambia una regla comercial. Sino cuando todavía tenemos tiempo para construir nuevas relaciones.
Porque diversificar mercados no significa abandonar los mercados actuales, significa sumar nuevos mercados antes de necesitarlos.
Hacer más de lo mismo ya no alcanza
Durante años, la promoción internacional se apoyó fundamentalmente en ferias, misiones comerciales, rondas de negocios, representantes y contactos construidos a lo largo del tiempo.
Todas esas herramientas siguen teniendo valor. Pero el mundo dispone hoy de capacidades que hace pocos años eran inimaginables.
La inteligencia artificial permite analizar cantidades enormes de información y detectar patrones de demanda, empresas compradoras, tendencias de consumo y oportunidades comerciales que pueden pasar inadvertidas para una búsqueda tradicional.
La pregunta debe cambiar radicalmente, a que mercados nuevos queremos o podemos exportar y que compradores en el mundo necesitan productos como los nuestros y todavía no nos conocen.
Solo ese cambio de preguntas, ya puede también cambiar nuestra estrategia.
Hoy la avanzada tecnología, puede analizar mercados, empresas, sectores, precios, importaciones, tendencias, perfiles de consumidores y múltiples fuentes de información para detectar oportunidades.
Esto resulta especialmente importante frente a la aparición de nuevos segmentos de consumidores con mayor capacidad adquisitiva.
En distintas regiones del mundo está creciendo una clase media y media-alta interesada en productos diferenciados, alimentos de calidad, experiencias y productos asociados a territorios de origen.
En resumen, existe una demanda que todavía no necesariamente conoce nuestra oferta y nuestro desafío es encontrarla.
En varias notas de nuestro blog, hemos señalado entre otras y por nuestra experiencia, una región en particular, por supuesto sin desconocer, que hay muchas otras más: la Región Indo – Pacifico. Una región que a hoy concentra cerca del 60% de la población mundial y genera más del 40% del producto interno bruto (PIB) global.
Y sobre esa y otras regiones de nuestro mundo, la pregunta es, estamos actuando lo suficientemente bien, para llegar a esos mercados.
¿Como lo hacemos bien?
Hoy la IA puede encontrar la coincidencia de nuestros productos y mercados, pero todavía falta algo, hay que generar confianza. No alcanza con digitalizarnos
A nuestro criterio no alcanza, porque en la nueva economía internacional no solamente importa estar conectado, Importa poder demostrar quiénes somos y si somos confiables.
Una empresa que pretende establecer una relación comercial con otra situada a miles de kilómetros necesita poder acreditar digitalmente su identidad, su trayectoria, sus certificaciones, el origen de sus productos y determinados atributos de su actividad.
La nueva internacionalización necesita, por lo tanto, una infraestructura de identidad y confianza.
Identidad digital y confianza internacional
La identidad digital empresarial certificada por una entidad internacional reconocida, con prestigio y trayectoria, puede convertirse en una pieza fundamental de esa infraestructura.
No se trata simplemente de tener una identidad digital, se trata de que esa identidad pueda ser verificada y confiable internacionalmente.
Las tecnologías de registro distribuido pueden aportar, además, mecanismos de trazabilidad e integridad de la información, permitiendo verificar determinados registros y evidencias sin depender exclusivamente de documentos tradicionales.
Para nosotros, en la actualidad, hay una combinación imprescindible para actuar en los mercados y en las redes globales de comercialización: identidad + certificación + confianza + trazabilidad + ciberseguridad
Trade Point: una idea que anticipamos hace treinta años
Es precisamente en lo señalado en ese punto anterior, donde adquiere especial importancia la de impulsar el programa Trade Point de la WTPF.
Hace aproximadamente treinta años nosotros lo hicimos, en su momento una idea adelantada, que buscaba utilizar las nuevas tecnologías, era el comienzo de internet, para conectar empresas con el comercio internacional.
Internet recién comenzaba a transformar la economía, la identidad digital prácticamente no existía, la inteligencia artificial no formaba parte de las herramientas empresariales y ni hablar de las tecnologías de registro distribuido, la ciberseguridad avanzada y los actuales sistemas de confianza digital que todavía no estaban disponibles.
Hoy la situación es diferente, no se trata de volver al pasado, se trata de Impulsar el programa Trade Point, se trata de recuperar una visión anticipatoria y actualizarla con las tecnologías del presente y con toda la modernidad, el desarrollo y eficiencia actual que la WTPF le otorga al programa de origen.
El nuevo concepto puede integrar inteligencia artificial, identidad digital certificada, confianza, ciberseguridad, trazabilidad, conectividad y redes globales de mayor entrelazamiento en una futura internet, con satélites cuánticos.
Hoy Trade Point, nos brinda herramientas, para: identificar mercados; encontrar compradores y proveedores; introducir nuestra producción donde todavía no nos conocen; conectar empresas y territorios; facilitar relaciones comerciales y construir nuevas redes internacionales de negocios.
Del polo tecnológico o logístico, a una verdadera infraestructura internacional
Por eso, tampoco alcanza con digitalizarnos ni con disponer del mejor polo logístico y tecnológico, ayuda y mucho contar con una infraestructura física que nos permite mover productos y una excelente infraestructura digital permite mover información.
Pero la nueva economía internacional necesita además una infraestructura de confianza que permita saber quién está detrás de cada persona o empresa y de cada operación, y poder ir más allá, con la confianza de saber, que agente de IA puede tener la identidad, autoridad y trazabilidad criptográfica, para actuar, es el futuro, no esperen otro.
La verdadera oportunidad aparece cuando las tres dimensiones se integran, para avanzar del territorio al mundo
Esto también permite pensar la internacionalización desde una perspectiva territorial, no solamente empresa por empresa. Sino conectando municipios, cámaras empresariales, productores, Pymes, instituciones y sectores productivos con redes internacionales.
El nuevo objetivo: encontrar al comprador o al proveedor que todavía no conocemos
El desafío es cambiar la lógica, no más esperar solamente al comprador que ya nos conoce, ni seguir toda la vida con el proveedor que ya conocemos, es encontrar al que todavía no nos conoce y al que no conocemos.
No limitarnos a los mercados donde ya tenemos presencia, hay que descubrir dónde está la nueva demanda, hay que tener presencia a diario en las redes y en los mercados y no esperar que nuestra producción sea descubierta.
Hay que construir nuevas redes y no hacerlo más, con las herramientas del pasado. Hay que utilizar las tecnologías del presente para anticipar los mercados del futuro.
Despertar a tiempo
Hace treinta años intentamos abrir una puerta que el mundo tecnológico de entonces todavía no estaba preparado para atravesar plenamente y quizás tampoco lo estaban nuestros dirigentes. Hoy esa puerta está mucho más cerca.
Por eso, quizás el desafío más importante sea simplemente despertar a tiempo.
Porque no alcanza con seguir haciendo más de lo mismo mientras el mundo cambia alrededor nuestro.
Un llamado urgente a la nueva generación de dirigentes
Todo lo hasta aquí manifestado, plantea un desafío que ya no admite demoras ni excusas. Va mucho más allá de la tecnología. Es un desafío directo para la nueva generación de dirigentes políticos, empresariales e institucionales.
El mundo está cambiando a una velocidad inédita. El futuro no será una repetición del mundo que conocimos y nadie podrá enfrentarlo con las herramientas, las ideas ni las inercias del pasado.
No alcanza con administrar lo que existe. No alcanza con añorar épocas que ya no volverán. Y, sobre todo, no alcanza con reaccionar cuando los cambios ya produjeron sus efectos.
Hay que anticiparse. Hay que decidir. Hay que actuar ahora. En estos momentos y en cada hora las cosas en el mundo están ocurriendo, se están modificando las reglas y fundamentalmente se está definiendo quiénes avanzan y quiénes quedan atrás.
Hace treinta años intentamos anticiparnos a un mundo que todavía no estaba preparado para comprender plenamente aquella transformación.
Hoy contamos con algo decisivo que entonces no teníamos: las tecnologías, las redes, el conocimiento y la experiencia necesarios para convertir esa visión en realidad.
No se trata de negar nuestra historia, se trata de aprender de ella, aprovechar sus lecciones y evitar quedar atrapados en sus límites.
Nosotros podemos pensar en los tiempos que vendrán, describir y señalar estrategias, la nueva generación de dirigentes no puede limitarse a ello, tiene que liderar los cambios y no esperar más señales
El tiempo para despertar no es mañana. Es ahora.
Dr. Jorge Nelson Ripa