Quizás tengamos que repetirlo muchas veces. Lo hemos hecho en numerosas notas y lo seguiremos haciendo, porque estamos entrando en una nueva etapa de la historia y frente a un cambio de época, insistir no es redundancia, es compartir una mirada estratégica diferente, intentar y tratar de anticipar lo que viene y poner en discusión preguntas que mañana serán inevitables.
Lo reiteramos porque creemos que nuestra región todavía está a tiempo de comprender el mundo que viene y decidir qué lugar quiere ocupar en él.
Quizás no nos toque vivir todo lo que estamos pensando, pero sí podemos, sembrar algunas ideas para quienes tendrán que construirlo.
Sostenemos esas ideas en el tiempo, porque no estamos hablando de una moda tecnológica ni de una nueva colección de palabras de moda.
Estamos hablando de una transformación, que está modificando simultáneamente, la economía, la tecnología, las finanzas, el comercio, la producción, el conocimiento, la política y las relaciones de poder.
Y mientras todo esto ocurre, muchos de nuestros ecosistemas locales, continúan pensando el desarrollo con conceptos y acciones de otros tiempos.
La Plataforma de Integración Estratégica (PIE), la propusimos en una nota anterior (https://www.ripa.com.ar/blog/?p=2604) y comprende un modelo de acción para enfrentar la nueva geoeconomía mundial, basado en la integración de cinco capacidades estratégicas: Tecnología + Confianza + Asociatividad + Redes + Gobernanza.
En aquella nota, desarrollamos los contenidos de cada una de ellas, tanto en inteligencia artificial, como en identidad digital, en temas de tokenización de activos reales y/o en las nuevas formas de dinero digital, la tecnología cuántica y las redes globales de comercialización y producción.
Estos temas relacionados, no son fenómenos aislados, ni una moda temporal, son piezas de una misma transformación.
Y sobre esa transformación histórica de nuestro tiempo, nos debemos la pregunta: ¿Hacia dónde va el mundo y de qué forma? Esa debería ser una de las primeras preguntas de cualquier gobierno, empresa o institución que pretenda pensar estratégicamente su futuro.
No estamos viviendo el mundo de ayer, estamos inserto en el mundo de mañana, porque el mundo que conocimos está cambiando a diario, por horas y la globalización ya es parte del pasado.
Los mercados, se fragmentan y al mismo tiempo, se conectan de nuevas maneras y los capitales buscan nuevos espacios. Y por sobre todo la tecnología, modifica las ventajas competitivas.
Y Nuestra región y nuestra Mendoza, ¿dónde estamos nosotros?
Existe una diferencia enorme entre tener tecnología y utilizarla estratégicamente; entre tener empresas y estar integrados a mercados; entre producir y formar parte de cadenas globales de valor; entre tener información y disponer de datos confiables; entre tener presencia digital y poseer una verdadera identidad digital.
Existe una gran diferencia, entre querer internacionalizarnos y estar efectivamente conectados en redes internacionales.
De nuevo aparece la brecha y no solamente digital o la de la era cuántica en pleno desarrollo, aparece la brecha de la integración. Y quizás sea una de las brechas más importantes que debamos enfrentar durante los próximos años.
Nuestra región, nuestra aldea local, nuestra Mendoza, ya no puede pensarse solamente desde adentro. Porque así, durante mucho tiempo se pensó Mendoza, desde la misma Mendoza, así pensaron en sus recursos, en sus empresas, en las instituciones, en la infraestructura y en la atracción de inversiones.
Y nosotros, desde hace más de tres décadas, les señalamos y por ello, trabajamos con programas e instituciones y organismos globales: Mendoza, nuestra región y nuestras instituciones, necesitan invertir la mirada.
Ese mundo que pensaron lejano, ya no espera más, hay que pensar desde el mundo hacia nuestra región y abrir esa ventana en el tiempo.
Es hora de preguntarnos qué está ocurriendo afuera: qué tecnologías están cambiando la producción, qué redes están organizando los mercados, dónde y de qué forma se mueve el capital, que nuevas infraestructuras digitales están apareciendo a diario, que mecanismos de confianza están surgiendo y qué necesitan las empresas para participar de la economía global, por eso proponemos la PIE, para hacernos la pregunta correcta: qué lugar queremos ocupar dentro de ese nuevo escenario geoeconómico mundial y cómo nos integramos al mismo.
Desde 1995, cuando fundamos la primera plataforma de comercio electrónico en Mendoza, y la convertimos en la primera Latinoamericana, no cambiamos nuestra forma de pensar: una pequeña o mediana empresa de nuestra aldea local puede tener una dimensión global sin dejar de ser profundamente local.
Puede conservar su identidad, su origen y su territorio y simultáneamente, formar parte de una red que atraviesa fronteras, porque el desafío fue siempre el mismo, no es abandonar la aldea, es integrarla y seguir con aquello que generamos en su momento, pero con la tecnología del presente y con la idea de siempre: generar confianza.
La verdadera estrategia, consiste en anticipar y para ello necesitamos confianza, quizás la palabra más importante, junto con integración, de esta nueva economía: confianza institucional, confianza empresarial, confianza digital, confianza en los datos, confianza en las transacciones, para invertir y para asociarse.
La Plataforma de Integración Estratégica (PIE), da y nos otorga, en un mundo cada vez más digitalizado, la confianza que podrá ser verificada, protegida y sostenida.
Por eso identidad digital, datos, asociatividad, gobernanza y redes no son asuntos separados, forman parte de la misma plataforma, de una misma infraestructura y ninguna de ellas puede abordarse individualmente, y ello porque el paradigma cambio radicalmente: lo público solo no alcanza, ni el privado solo tampoco.
La complejidad del nuevo escenario exige articulación del sector público y del privado y establecer reglas, orientar, delimitar, eso es gobernanza.
Porque si las pequeñas y medianas empresas enfrentan individualmente un mundo cada vez más complejo, tecnológico y global, sus posibilidades son limitadas.
De allí surge la Plataforma de Integración Estratégica, la PIE que no debería entenderse simplemente como otra iniciativa, es una manera diferente de mirar el desarrollo, una arquitectura para integrar capacidades.
Y seguiremos insistiendo, en ello, porque entre lo que somos y lo que podemos ser, existe un espacio, que no se llena con relato o discursos.
La transformación comienza cuando una sociedad convierte una visión en decisiones y acciones, allí, solo allí, está la diferencia entre una declaración y una estrategia.
Y no queremos tener razón dentro de diez años, queremos que Nuestra Mendoza esté preparada dentro de diez años.
Porque mientras nosotros discutimos si estas transformaciones llegarán, otros ya están construyendo sobre ellas.
La clave es poner la mirada en la integración estratégica: abrir una ventana del mundo hacia la región y hacer de la región una plataforma conectada con el mundo.
Porque no se trata solo de mirar lo que viene, sino de ocupar un lugar en lo que ya está sucediendo.
Dr. Jorge Nelson Ripa