Argentina y las reformas estructurales pendientes: entre la estabilidad financiera y el desafío del desarrollo productivo
La reciente postergación de la entrada en vigencia del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) profundiza la incertidumbre existente en sectores empresariales, laborales y jurídicos respecto de su eficacia, viabilidad operativa y verdadero impacto económico e institucional.
Muchas empresas desconocen con claridad su funcionamiento operativo, costos reales, mecanismos de financiamiento y consecuencias sobre las relaciones laborales. Del mismo modo, distintos sectores sindicales y laborales expresan sus dudas sobre su sustentabilidad y sobre sus efectos respecto del sistema tradicional de indemnizaciones y protección laboral.
Tampoco necesariamente coincidíamos en que el FAL, tal como fue concebido originalmente, generaran empleo y tal como se espera de su reglamentación constituya el mejor instrumento técnico o jurídico para resolver integralmente los desafíos estructurales de la Argentina, que van mucho mas allá de lo financiero.
Ello adquiere especial relevancia, en lo que sostenemos desde siempre, los tres pilares fundamentales del crecimiento de nuestras Pymes, esto es: Trabajo, Producción y Comercialización, atraviesan profundas transformaciones impulsadas por la digitalización, la cuarta revolución industrial y la Inteligencia Artificial.
La Argentina necesita instrumentos modernos capaces de adaptarse a esta nueva realidad económica y tecnológica.
El verdadero desafío pasa hoy por la integración empresarial, la internacionalización, la innovación y la atracción de inversiones genuinas que permitan transformar estabilidad macroeconómica en desarrollo productivo sostenible.
El verdadero problema cuando el mismo se reglamente, tal como esta planteado, es la ausencia de definiciones respecto a que los fondos siempre van al sistema financiero o fondos de inversión abierto o fideicomisos financieros, pero nunca se canalizan al crecimiento económico y aquí es donde queremos plantear y profundizar el debate de las políticas publicas para generar empleo y productividad.
La pregunta es, dejaran el FAL únicamente como fondos financieros de cobertura laboral o afrontaran el desafío de reglamentarlo e instrumentarlo como una herramienta de desarrollo económico, capaz de otorgar previsibilidad institucional a la economía real.
En mi opinión, sería conveniente que una parte de los recursos del FAL pudiera orientarse a fideicomisos financieros vinculados a la producción y comercialización. De esa manera, los fondos no solo cumplirían su función de garantizar las contingencias laborales, sino que también contribuirían al financiamiento de la economía real. Esto permitiría canalizar ahorro empresarial e institucional, inembargable e inenajenable hacia proyectos productivos, fortalecer a las empresas, impulsar las exportaciones y generar empleo, combinando seguridad laboral con desarrollo económico.
Ninguna economía moderna logra movilizar inversiones de largo plazo sin marcos regulatorios que vayan tan solo a los financiero y no establezcan un cupo para inversión productiva , de desarrollo regional, de garantías para Pymes o bonos de producción y desarrollo previsibles.
En este contexto, la Argentina enfrenta un desafío mucho más profundo que la mera estabilización monetaria o fiscal: necesita reconstruir un verdadero sistema de articulación entre mercado de capitales y economía real.
El desafío de transformar ahorro financiero en inversión productiva.
Los Fideicomisos Financieros de Producción y Comercialización (FFPC) pueden transformarse en una herramienta estratégica para canalizar financiamiento hacia agroindustria, vitivinicultura, energía, minería, logística, tecnología, infraestructura y economías regionales.
Desde el punto de vista jurídico, el fideicomiso financiero tal como lo hemos sostenido en numerosas notas en este blog, posee una sólida base normativa y permite estructurar mecanismos transparentes y eficientes de financiamiento productivo, tanto mediante deuda como participación de capital.
Su principal fortaleza reside en la separación patrimonial de los activos afectados al proyecto financiado, generando mayor seguridad jurídica y permitiendo trazabilidad de recursos, transparencia financiera, administración profesional y reducción de riesgos.
Asociatividad Empresarial Internacional – AEI: una necesidad estratégica
Asimismo, la transformación económica argentina no podrá construirse de manera aislada. En un mundo crecientemente competitivo e interconectado, la AEI se vuelve una herramienta central para compartir riesgos, ampliar escalas productivas, acceder a financiamiento global, incorporar innovación tecnológica y fortalecer competitividad internacional.
Para numerosas regiones productivas de Argentina, la asociatividad empresarial internacional constituye para las Pymes, una herramienta decisiva para consolidar presencia global y atraer inversiones genuinas.
Transparencia y rendición de cuentas: condición indispensable del FAL.
Ninguna estructura institucional —pública, privada o público-privada— puede sostener legitimidad ni atraer capitales sin estrictos mecanismos de transparencia, control y rendición de cuentas.
La historia económica argentina demuestra que la ausencia de transparencia destruye confianza, desalienta inversiones y profundiza la especulación financiera de corto plazo.
La Argentina necesita avanzar hacia un modelo donde el mercado de capitales deje de funcionar principalmente como refugio financiero y se transforme verdaderamente en motor del desarrollo productivo.
Hacia un nuevo modelo de desarrollo y crecimiento productivo intergeneracional.
El verdadero desafío consiste en construir instituciones sólidas capaces de canalizar ahorro privado y capital financiero hacia producción, exportaciones, innovación tecnológica y generación de empleo privado mediante reformas previsibles, instrumentos jurídicos modernos, supervisión regulatoria eficiente, fideicomisos transparentes, asociatividad empresarial internacional y mecanismos permanentes de rendición de cuentas.
Solo así será posible reemplazar definitivamente la lógica especulativa de corto plazo por un verdadero proceso de desarrollo económico basado en inversión real, competitividad internacional y fortalecimiento institucional.
Pero aun cuando logremos construir instrumentos eficaces, como los señalados, para financiar la economía real, subsiste un desafío de igual magnitud: ¿qué tipo de empleo, qué empresas y qué capacidades humanas deberán sostener ese nuevo modelo de desarrollo en la era de la Inteligencia Artificial?
Esa discusión, que involucra la gobernanza ética de la tecnología, la reconversión laboral y la centralidad de la persona humana, merece un análisis específico y será objeto de una segunda parte de esta nota.
Dr. Jorge Nelson Ripa
www.ripa.com.ar
FFPC: Fideicomisos Financieros de Producción y Comercialización – AEI: Asociatividad Empresarial Internacional – FAL: Fondo de Asistencia Laboral.